Bruno Mattei empezó en el mundo del cine como ayudante de montaje en algunas películas desde 1952 hasta 1958. Después fue montador y, en aproximadamente 10 años —desde 1960 hasta principios de los 70—, Mattei montó más de 100 películas. Su primer flirteo con la dirección cinematográfica tuvo lugar en 1969, cuando rodó 20 minutos adicionales para la versión francesa de la película 99 Mujeres de Jess Franco. En 1975 escribió el guion de Emanuelle e Françoise le sorelline, que acabó dirigiendo su amigo y colega Joe D'Amato, a quien ayudó con el montaje de Eva Nera.
Después de realizar diversos trabajos en el mundo del cine —como montador, editor de sonido, operador de cámara y guionista—, finalmente hizo su debut como director en 1970 con el drama Armida, il dramma di una sposa, con guion de Giacomo Gramegna. Pero el verdadero Mattei, el que mueve a legiones de seguidores que le apoyaron hasta su última película, empezó en 1977 realizando un gran número de películas eróticas sobre campos de concentración nazis.
Le siguieron algunos documentales de género mondo como Le notti porno nel mondo o Sesso perverso
Siempre destacó como director de cine exploitation, cultivando los subgéneros de nazi exploitation mondo y nun exploitation (en este último apartado destaca La vera storia della monaca di Monza).
En 1980 Bruno Mattei le regaló al mundo Apocalipsis Caníbal (Inferno dei morti viventi). Esta coproducción con España supuso también el nacimiento del pseudónimo más popular de Mattei: Vincent Dawn.
Sus logros cinematográficos a partir de entonces pueden contarse con los dedos de las manos de un manco:
Año 225, después del holocausto (Rats – Notte di terrore) y Zombi 3, que codirigió junto a un moribundo Lucio Fulci, con lo que el resultado final da más la sensación de ser obra de Mattei que de Fulci.
Continuó dirigiendo películas de mujeres en prisión, exploitation de acción y una copia bastarda de Terminator que se atrevió a titular Terminator II (Shocking Dark). A partir de 1990 empezó a decaer su volumen de trabajo y, desde 1996 hasta 2001, no realizó ninguna labor de interés, salvo el montaje y el guion de Un giudice di rispetto en 2000.
A partir de 2003 y hasta su última película en 2007, se dedicó en cuerpo y alma al circuito de cine directo a vídeo y DVD.
Recuperó los subgéneros exploitation de caníbales y mujeres en prisión, para poner punto y final a su carrera con L’isola dei morti viventi y Zombi: La creazione, con las que volvió al subgénero de cine de zombis a la italiana que tanto prestigio le dio.
Mattei murió en Roma el 21 de mayo de 2007, debido a complicaciones tras operarse de un tumor cerebral. Siempre será recordado por los aficionados al género fantástico por sus películas de presupuesto limitado o inexistente, y siempre le acompañará el sobrenombre de “el Ed Wood italiano”. Como era habitual entre los cineastas italianos de la época que se dedicaron al cine exploitation, Bruno Mattei usaba una gran variedad de pseudónimos. Por lo que, si veis alguna película firmada con uno de los siguientes nombres, sabréis que estáis ante un genuino Mattei:
Michael Cardoso, Norman Dawn, Vincent Dawn, David Graham, David Hunt, Bob Hunter, Frank Klox, Pierre Le Blanc, Jimmy B. Matheus, Jimmy Matheus B. Mattei, J.B. Matthews, Jordan B. Matthews, J. Metheus, Martin Miller, Erik Montgomery, Herik Montgomery, Stefan Oblowsky, Gilbert Roussel, George Smith, William Snyder.
El principal motivo por el que dedico un artículo a este gran hombre es por sus palabras en la entrevista que se incluye en el DVD de *Apocalipsis Caníbal: “Mis películas son como si fuesen hijos, pero si dependiese de mí las volvería a rodar todas (...) no me gustan mucho mis películas, las rodaría todas de nuevo. En realidad, no hay películas hechas por Bruno Mattei”, dijo el director en una entrevista realizada en 2002.

2 comentarios:
Hola... Muchos errores de ortografía, mala sintaxis, al fin y al cabo, un trabajo fallido el tuyo
Hola, gracias por tu comentario. Nunca escribí el blog pensado que lo fuese a leer nadie, de modo que las correcciones se las dejaba al que barre. Al fin y al cabo, gracias por leer mi articulo homenaje para dar visibilidad a Bruno Mattei.
La próxima vez que la cosa esté de mala sin taxis, pillaré el bus.
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